viernes, 31 de octubre de 2008

Central, Nob y el Transporte Urbano de Pasajeros: La verdadera historia

Es reconocido que el transporte urbano de pasajeros en la ciudad de Rosario no presta un excelente servicio, sino que por el contrario muestra muchas insolvencias de las cuales se destacan la anomalía de la frecuencia. Cualquier suceso que se produce aparece como el principal detonante para detener el ritmo habitual que los ciudadanos llevan a cabo normalmente.
No sólo se hace referencia a todos aquellos hechos que imposibilitan que una localidad se maneje con naturalidad sino que además es importante destacar que también se sufren las consecuencias de las malas organizaciones deportivas que contemplan la seguridad de las estructuras de los espectáculos públicos que afectan la participación de los dos equipos más importantes del interior del país.
En la mayoría de los casos cuando se hace alusión al fútbol de la ciudad, se habla de hechos de violencia y vandalismo, generado por las parcialidades de ambos equipos cuando hacen las veces de local. Aquí lo que se trata de develar es las causas que impiden que los ciudadanos puedan utilizar los servicios que brindan las empresas de colectivos para poder llegar a sus hogares una vez finalizada su jornada laboral y/o estudiantil cuando los equipos rosarinos enfrentan a sus rivales en sus respectivos estadios.
Los protagonistas: Rosario Central Y Newell’s Old Boy`s. Una visión diferente sobre el deporte pero, en esta ocasión, señalando los motivos que determinan que los ciudadanos sufran las consecuencias de la reducción de servicios del transporte urbano de pasajeros.
Sin embargo, queda en evidencia que la disminución del servicio responde a ciertas actitudes tomadas por los empresarios que dirigen las empresas de transporte para preservar, supuestamente, el bienestar de los coches y de los pasajeros. Es sabido que los días de estos partidos, se genera una alteración del tráfico y se vuelve peligroso transitar por los alrededores a los estadios, sin embargo, estas cuestiones no deberían repercutir en la población.
Durante un recorrido por la ciudad, se trató de averiguar cuales eran las causas que imposibilitaban el desarrollo normal del servicio público de pasajeros. Ante la negativa de los encargados de las empresas de transporte de la ciudad para atender las exigencias que se solicitaban, la única alternativa que quedaba era recurrir a la palabra de los choferes que manejan las líneas para conocer su opinión sobre el tema.
Cada vez que se disputan estos partidos en la ciudad, los choferes toman la determinación de desviar su recorrido, no respetar las paradas establecidas, detener el vehículo para tomar un café o simplemente se limitan, según manifiestan, a responder órdenes de los encargados empresariales y guardar el coche en los galpones de las empresas.
En ese sentido, Cristian Leguizamón manifestó que “la frecuencia de los coches disminuye por la cantidad de actos de vandalismo que ocurren cuando hay partidos en la ciudad”. Si bien, es una realidad que los hechos de violencia existen cuando finalizan los partidos es importante analizar porque tienen que sufrir las consecuencias de “directivas dirigenciales”, según argumentó Leguizamón.
La situación indicada inicialmente es la que revela la necesidad que confrontan los habitantes para volver a sus hogares después de un arduo día laboral. Indudablemente, el régimen de transporte público, es inadmisible, tal como lo manifiestan los usuarios y la opinión pública.
Además, el chofer dijo que:2" la solución de este problema va a depender de la colaboración de todos sino no sirve de nada. Porque desde las empresas pueden proponer soluciones, desde la organización de los eventos pueden mejorar su calidad pero mientras sigan existiendo los inadaptados de siempre va a ser imposible llegar a un final”
Más allá de lo mencionado, cabe destacar que los choferes son simples empleados y como tal asumen la responsabilidad de cumplimentar los regímenes laborales que imponen los empleadores. Es por ello, que en reiteradas ocasiones se ven afectados por la incertidumbre de saber de que manera actuar.
Tanto en la zona de “arroyito” como en el “parque independencia” hay vecinos que declaran su malestar por la inseguridad que hay en la ciudad y la mayoría de las personas que viven en la zona regresan a sus casas cuando finalizan los partidos. Es por ello que mediante una encuesta se determinó que el grueso de la gente soporta el desequilibrio que genera la participación de Rosario Central y Newell`s Old Boy`s.
Si bien, muchos vecinos manifiestan que en algunas ocasiones esta situación se agrava en las inmediaciones del estadio de Rosario Central, otros señalan que por la zona del parque independencia también ocurre lo mismo porque es una franja más despoblada en lo que respecta a comercios y solo encuentran líneas directas por calle Pellegrini.
“Yo creo que ese es un problema de los encargados de organizar las cuestiones de seguridad. Me parece que podrían rever algunas cuestiones para facilitar el ritmo normal de las personas” fue otra de las declaraciones de Leguizamón durante la entrevista.
En definitiva, los equipos de la ciudad son instituciones que tienen una gran convocatoria evidenciando que la infraestructura de la ciudad no contempla las condiciones para la organización de semejantes espectáculos públicos. Pero, y más allá de esta cuestión, las líneas de colectivos deberían circular con normalidad y permitirle a los usuarios que dispongan del servicio para poder llegar a destino.
A partir de los datos obtenidos se determinó la base de este texto que intenta definir una situación que aqueja a toda las ciudades, sin embargo, en Rosario parece acentuarse día a día y lo que es peor aún, parece no tener fin.

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